El socialismo y la Casa Blanca
Michael Robert*
El equipo de investigación de Trump en la Casa Blanca ha publicado un
informe muy extraño. Se llama “Los costes de oportunidad del socialismo”.
Pretende demostrar que el 'socialismo' y las políticas 'socialistas' serían
perjudiciales para los estadounidenses, porque los 'costes de oportunidad' del
socialismo en comparación con el capitalismo son mucho más altos.
Lo que es extraño y bastante divertido es que los asesores de la Casa
Blanca de Trump consideren necesario explicar a los estadounidenses los
fracasos del 'socialismo' en el 2018. Pero cuando se ahonda en el informe, se
hace evidente que lo que preocupa a los trumpistas no es "socialismo',
sino las políticas del demócrata de izquierdas Bernie Sanders de mayores
impuestos a los ricos del 1% y el aumento de la popularidad de un ''servicio
nacional de salud" de pago único para todos. La popularidad de estas
políticas amenaza a la mayoría republicana en el Congreso y también a los
beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y a los seguidores
multimillonarios de Trump.
Lo que la Casa Blanca entiende por socialismo es aparentemente una
economía nacional dominada y controlada por el Estado y no por el mercado. “Si
un país o industria es socialista es una cuestión del grado en el que (a) los
medios de producción, distribución e intercambio son propiedad o están
regulados por el Estado; y (b) como el Estado usa su control para distribuir la
producción económica sin tener en cuenta la disposición de los consumidores
finales a pagar o intercambiar (es decir, distribuyendo los recursos ‘gratis’)
“.
Así que el informe tiene una definición amplia y genérica de
'socialismo' que incluye a la China maoísta (pero no a la China moderna, al
parecer), la Unión Soviética, Cuba y Venezuela y los estados ''sociales
demócratas” nórdicos. Todos en el mismo paquete porque Sanders elogia a los
últimos y no al resto. Naturalmente, esto plantea la cuestión de que todos
estos países pueden llamarse ‘socialistas'. Es decir, si Unión Soviética
predominantemente campesina del 1920 o la China del 1950; o las economías
dominadas por corporaciones de propiedad familiar de Suecia, Dinamarca y
Noruega.
La definición de la Casa Blanca no es el socialismo o el comunismo,
proclamado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Para
ellos, el comunismo es una sociedad súper abundante, sin ningún papel del
Estado, sino la libre asociación de individuos en la acción común y la
propiedad de los productos del trabajo. Por supuesto, este sistema mundo no
existe y por lo tanto no puede ser comparado con el capitalismo. En su lugar,
lo que la Casa Blanca trata en realidad de comparar es una economía nacional
planificada con una economía nacional de mercado dominada por el capitalismo.
Pero no hay que ser demasiado duro con los investigadores de la Casa Blanca: no
tienen cómo saber lo que es el socialismo; y su definición (la que consiguieron
del diccionario, al parecer) es probablemente la opinión de la mayoría de la
gente.
Dejando esto de lado, ¿qué funciona mal en todos estos estados
'socialistas'? Bueno, “que proporcionan pocos incentivos materiales para la
producción y la innovación y, al distribuir bienes y servicios de forma
gratuita, impiden que los precios revelen información de importancia económica
sobre los costes y las necesidades y los deseos del consumidor”. En la China de
Mao y la Rusia estalinista “sus gobiernos no democráticos tomaron el control de
la agricultura, con la promesa de hacer la comida más abundante. El resultado
fue sustancialmente una menor producción de alimentos y decenas de millones de
muertes por hambre”. Por lo tanto el socialismo fue un desastre.
A partir de su definición, el informe de la Casa Blanca llega a la
conclusión: “La evidencia histórica sugiere que un programa socialista aplicado
a los EEUU provocaría la escasez, o de otro modo degradaría la calidad, de
cualquier producto o servicio sometido a un monopolio público. El ritmo de
innovación sería lento, y el nivel de vida, en general, sería menor. Estos son
los costes de oportunidad del socialismo desde una perspectiva moderna estadounidense”.
El informe de la Casa Blanca también afirma que “la sustitución de las
políticas de Estados Unidos con políticas altamente socialistas, como las de
Venezuela, reducirían el PIB real al menos un 40% a largo plazo, o alrededor de
24 000 dólares anuales per cápita”. Y sustituir el actual régimen fiscal de
EEUU por el de los países nórdicos aumentaría la carga fiscal de los
estadounidenses de $ 2.000 a $ 5.000 más por año en transferencias netas.
“Estimamos que si Estados Unidos adoptase estas políticas, su PIB real se
reduciría al menos un 19 % a largo plazo, o alrededor de $ 11.000 anuales per
cápita”.
El primer argumento del informe de la Casa Blanca es que los niveles de
vida son más altos en los EEUU que en los países nórdicos 'socialistas'. Esta
afirmación increíble se basa en un estudio comparativo hilarante: el coste de
la compra de una camioneta pick-up en Texas en comparación con su coste en
Escandinavia.
Es verdad que una camioneta pick-up puede ser mucho más útil en Texas
que en Estocolmo y, dado que los impuestos sobre los vehículos son más bajos en
los EEUU y los impuestos de combustible son sustancialmente más bajos, el
argumento de que una camioneta cuesta mucho menos que en los países nórdicos
¡es irrefutable! Pero ¿demuestra el mayor precio de una camioneta en Noruega en
comparación con Texas que existe un 'coste de oportunidad' más alto en la
Noruega 'socialista'? ¿Qué pasa con el transporte público, los servicios
públicos, la salud y la educación, las prestaciones sociales y de desempleo-
cosas que la parte más rica de cualquier país capitalista no necesita o usa
como un 'salario social'? El informe de la Casa Blanca no compara esas cosas.
El informe señala que el PIB real per cápita es mayor en los EEUU que en
las economías escandinavas y en el sector no petrolero de Noruega. Los datos
muestran que esto es cierto. Pero todo esto muestra es que el norte de Europa
comenzó en un nivel inferior cuando Marx escribió el Manifiesto
Comunista. En realidad, si nos fijamos en el crecimiento real del PIB per
cápita desde el 1960 (cuando a los estadounidenses se les dice que viven en el
mejor lugar del mundo), el crecimiento de Estados Unidos ha caído por detrás de
las economías nórdicas y, para el caso, de la mayoría de las economías europeas.
De hecho, desde principios del 1990, el crecimiento del PIB real per cápita ha
sido más rápido en Suecia que en los EEUU.
Y en cuanto a China, la tasa de crecimiento ha superado a la de los EEUU
muchas veces desde la década del 1990, sacando a 800m de personas de lo que el
Banco Mundial define como pobreza. Sin duda, los investigadores de la Casa
Blanca podrían argumentar (aunque no lo hacen) que China se volvió
'capitalista' en la década del 1980 y por eso la economía se ha disparado. Pero
no sería coherente con su opinión de que un Estado 'socialista' es aquel en el
que el Estado domina y controla la economía de libre mercado. Porque China debe
ser la mayor y más importante economía dirigida por el Estado del mundo, mucho
más que las llamadas economías mixtas de los países nórdicos.
El ingreso total es una cosa, pero la distribución de ese ingreso es
otra. Aquí la Casa Blanca tiene que admitir que “a pesar de que las economías
nórdicas presentan una menor producción y consumo per cápita, también exhiben
menores niveles relativos de desigualdad de ingresos según los índices
convencionales”. Lo interesante es que si bien los EEUU tienen una mucha mayor
desigualdad de riqueza e ingreso, la desigualdad nórdica también ha aumentado
mucho en los últimos 30 años en la medida en que los gobiernos han
adoptado políticas favorables a las empresas, con reducción de los impuestos de
sociedades y personales (es decir, políticas pro-mercado).
De hecho, como el informe de la Casa Blanca dice, en algunos casos, el
sistema fiscal nórdico es más complaciente con el 10% superior que el sistema
estadounidense - al menos en los impuestos personales: “La baja progresividad
del IRPF en los países nórdicos, en combinación con una menor imposición sobre
el capital y tasas de impuestos sobre la renta personal solo modestamente
mayores marginalmente de media en el extremo superior de la distribución de
ingresos, implica que una característica central del modelo fiscal nórdico son
cargas fiscales medias más altas y cerca de la media sobre los ingresos de los
trabajadores y sus familias.
Es decir, al contrario de las percepciones erróneas de los defensores
estadounidenses del socialismo democrático a la nórdica, el modelo fiscal
nórdico depende en gran medida no en la imposición de tipo fiscales punitivos a
los hogares de altos ingresos, sino más bien a los hogares situados en la media
de la distribución del ingreso”.
Esto puede ser un ataque a los elogios de Sanders de las economías
nórdicas, pero me parece que demuestra lo lejos que están los países nórdicos
actualmente de la ‘social democracia', por no hablar del 'socialismo'. Por un
lado, el informe de la Casa Blanca afirma que los estados 'socialistas' quieren
imponer una mayor carga fiscal a los ricos (como Sanders), pero en realidad esa
carga fiscal es menor que ¡en los EEUU!
Por supuesto, todo esto es pura charlatanería. Todos los datos sobre la
desigualdad de la riqueza y los ingresos en las principales economías avanzadas
muestran que los EEUU es la economía más desigual, tanto antes como después de
impuestos; y que los ingresos reales disponibles para la familia estadounidense
media apenas han aumentado en 30 años, mientras que el 1% superior ha tenido
aumentos sustanciales.
La parte de la riqueza en poder del 1% superior de los perceptores de
ingresos en los EEUU se duplicó del 10% al 20% entre el 1980 y el 2016,
mientras que la del 50% inferior se redujo del 20% al 13% en el mismo período.
Pero la parte principal del informe de la Casa Blanca está dedicada a
argumentar que la educación y la atención sanitaria privadas son más rentables
que las escuelas estatales financiados con fondos públicos o un servicio
nacional de salud.
El informe sostiene que pagar por una educación universitaria de Estados
Unidos produce un rendimiento mucho mayor de ingresos futuros que en Noruega,
donde la universidad es gratuita. Lo que esto implica, sin embargo, es que en
EEUU las personas sin títulos de educación superior no tienen ninguna
oportunidad de ganar unos ingresos dignos, mientras que aquellos sin títulos en
Noruega no ganan mucho menos que los que los tienen. Así que, en realidad, el
coste de oportunidad de no tener una educación universitaria en Noruega es
mucho menor.
Luego está la sanidad. Según la Casa Blanca, los sistemas sanitarios de
un ‘solo pagador', tal como existe en casi todas las economías avanzadas, no
son tan eficientes y beneficiosos para la salud como los planes de las
compañías de seguros del mercado libre de los Estados Unidos, sobre todo si se
excluye el programa Obamacare. ¿La prueba? Las personas mayores en los EEUU
tienen que esperar menos tiempo para ser atendidas por un especialista que en
los sistemas de un solo pagador, según el informe.
En realidad, "los mayores estadounidenses en su mayoría están
protegidos por Medicare, por lo que están en un sistema de pagador único cuando
llegan a ver a un especialista.
Todos los sistemas sanitarios están bajo presión en la medida que las
personas viven más tiempo y desarrollan más enfermedades en la edad adulta. Y
esa presión es debida a que la asistencia sanitaria no está suficientemente
financiada en comparación con la defensa, las ayudas a las empresas y los
recortes de impuestos. Lo mismo ocurre en Estados Unidos.
Y si hacemos una comparación general de la eficacia de los sistemas de
salud, las puntuaciones de los Estados Unidos son malas. El sistema de salud de
Estados Unidos es uno de los menos eficientes del mundo. EEUU estaba en
el puesto 34 de 50 países en el año 2017, de acuerdo con un índice
de Bloomberg que evalúa la esperanza de vida, el gasto sanitario per cápita y
el gasto relativo como proporción del producto interno bruto. La Suecia
“socialista” esta en octava posición y la “socialista” Noruega en la 11ª.
La esperanza de vida es una forma de medir, en general, el
funcionamiento del sistema médico de un país, por lo que se utiliza como
índice. En los EEUU, el gasto sanitario promedio es de $ 9,403 per cápita, o
sea la friolera del 17,1% del PIB y, sin embargo la esperanza de vida es
solamente de 78.9 años. Cuba y la República Checa - con una esperanza media de
vida cercana a los EEUU con 79,4 y 78,3 años respectivamente- gastan mucho
menos en sanidad: $ 817 y $ 1.379 per cápita. Suiza y Noruega, los únicos
países con mayor gasto per capita que los EE.UU. - $ 9.674 y $ 9,522 - tienen
una esperanza de vida mayor, con una media de 82,3 años. ¿Por qué? Pues bien,
el sistema de Estados Unidos “tiende a ser más fragmentado, menos organizado y
coordinado, y es probable que ello implique ineficiencia”, según Paul Ginsburg,
profesor de la Universidad del Sur de California y director del Centro de
Políticas de Salud de la Brookings Institution en Washington.
Así que los costes de oportunidad para el estadounidense medio parecen
ser más alto, al menos, para los servicios públicos básicos como la salud y la
educación que para el promedio de los países nórdicos 'socialistas'.
*Economista marxista británico, que ha
trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el
blog The Next Recession.
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