Macri y su fábrica de hambre
Carlos
A Villalba*
"Vamos a contarle a todos los americanos
y(a) todos los extranjeros que nos encontraremos
el buen futuro que tenemos los argentinos"
(Presidente Mauricio Macri. Nueva York, 23 de
septiembre del 2018)
Los pobres de la Argentina caen sin freno y sin paracaídas en la
miseria, en ese mundo infrahumano, donde no hay agua, ni gas, electricidad,
escuelas, ni “salitas” sanitarias; ahí donde el hedor apesta y las personas
empiezan a desdibujarse, a ser casi nada, a acercarse a los animales sucios y
hambrientos que deambulan entre las aguas podridas. La clase media, aquel
“orgullo nacional”, una de las grandes construcciones socioeconómicas del
peronismo, se desploma, también, por un tobogán enjabonado hacia la pobreza.
Relator
Mientras así se sufre en el país, el Presidente de la República
Argentina comenta los desastres que genera su gestión, finge ponerse fuera del
proceso de destrucción económica y social desatada por sus políticas desde el
10 de diciembre del 2015 e improvisa artes de relator deportivo, describiendo
los avatares de un partido de fútbol, o del deporte que sea.
En su ignorancia acerca de que tampoco los desastres son “naturales”,
busca disimular las decisiones del equipo de delegados de las corporaciones
económicas que manejan su gobierno y las imposiciones del Fondo Monetario
Internacional (FMI) bajo el supuesto azote de “tormentas” o “sequías” que, en
realidad, son producto de sus decisiones económicas y financieras.
Les cuenta a los que sufren hambre y miseria que la “depreciación del
tipo de cambio” decidida por su equipo “trajo un rebote de la inflación que nos
pega a todos”, una forma poco creativa de ocultar, además, que la mayoría de su
patrimonio y el de las empresas de su grupo económico tienen sus inversiones y
depósitos en dólares, o sea que lejos de perjudicarse… duplicaron sus valores
en pesos en pocas semanas.
Sin embargo, la realidad es otra. Distinta y aplastante. Mal medida -tan
mal como es reducir la vida de mujeres y hombres a los números de sus ingresos-
la pobreza superó el 27,3% en el ya lejano primer semestre del año; pasará un
30% al terminar diciembre y, todo parece indicarlo, el abismo final del 50% ya
no es el capítulo de una novela negra, sino una penosa posibilidad. No se trata
de números, son 11 millones de personas, superarán los 13 millones y pueden
llegar a ser más de 20 millones los empobrecidos por este sistema, que
Mauricio Macri profundiza.
Los miserables no son solo los del París de Víctor Hugo; más de dos
millones deambulan por la mismísima Ciudad de Buenos Aires, en los márgenes de
cada una de las localidades argentinas que ven, como nunca antes en su
historia, la forma en que los tachos de basura se convierten en verdaderos
comedores de indigentes, los portales de bancos, cines o negocios, son los
nuevos dormitorios, los baños al aire libre de este país generado por los
grandes grupos económicos. En apenas seis meses 750 mil nuevas personas se
incorporaron a quienes ya no cubrían la canasta básica, es decir que ya no solo
no acceden a salud, vivienda, educación, agua potable, sino que ni siquiera
alcanzan los productos mínimos para subsistir.
Al Fondo a la derecha
Gracias a la “pesada herencia” del desendeudamiento externo alcanzado
por los doce años de la administración que lo antecedió, en reemplazo de un
auténtico proyecto económico, el actual gobierno decidió tomar deuda a destajo
y, en dos años y medio, la acrecentó en 143 mil 800 millones de dólares,
disparándola desde el 52% al riesgoso 87% del PBI al finalizar diciembre, sin
contar los 15 mil millones de dólares desembolsados por el FMI y los 41
mil del traspaso de la deuda de Lebac del Banco Central al
Tesoro. Otra bomba que la alianza Cambiemos espera le explote a quienes lo
sucedan aunque, en general, los cielos no entienden de rezos a la hora de
descargar huracanes creados por los humanos que gobiernan.
Con el agregado de un déficit comercial de 13 mil 379 millones de dólares
y una fuga de divisas de 81 mil 400 millones de dólares, el FMI fue llamado de
urgencia para el salvataje del Banco Central ante su crisis de
sobreendeudamiento por esas letras que aceitaron la bicicleta financiera
pedaleada por Federico Sturzenegger y continuada por
Luis Caputo y Guido Sandleris.
El organismo que preside la francesa
Christine Lagarde desenvainó sus herramientas tradicionales y, a
cambio de una promesa de 57 mil millones, impuso las condiciones que terminan
expresándose en un proyecto de presupuesto de recorte extremo de las
inversiones en salud, política social, vivienda, educación, ciencia y técnica,
entre otros rubros, con garantía del gasto en pago de servicios de una deuda
externa que vuelve a ser impagable.
A juicio del economista Pablo Chena -uno de los referentes
técnicos de la Corriente Federal de Trabajadores y coordinador temático de la
Usina del Pensamiento Nacional y Popular- el acuerdo es “tan simple como letal”
para la actividad económica y el empleo argentinos, a partir de las exigencias
que dejan al país sin ningún tipo de herramienta propia para accionar sobre la
coyuntura, al ordenar emisión monetaria cero, vetar la intervención en el
mercado cambiario, prohibir la obligación de liquidación de exportaciones y la
regulación del flujo de ingresos y egresos de capitales financieros, con
dolarización de tarifas, combustibles y servicios.
Todo esto se refleja en el presupuesto de “déficit cero”, con un recorte
de 425 mil millones de dólares, aprobado en la madrugada del jueves 25 de
octubre por la Cámara de Diputados de la Nación con el concurso de los
legisladores del PRO, la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica y de un
grupo de representantes provinciales, en su mayoría justicialistas, que
responden a los gobernadores que sucumbieron a la extorsión económica de la
administración central y, en algunos casos, hasta siguen sus
libretos electoraleros, publicados en las portadas de los grandes diarios
“nacionales”.
La propuesta definida por el Fondo Monetario Internacional -profundizada
tras los incumplimientos de las metas impuestas por ese organismo- está
destinada a garantizar el pago a los acreedores externos y las rentas a los
sectores financieros, mineros, energéticos y de los grandes explotadores
agrarios, a través de la reducción de sus aportes fiscales -por más que se haya
anunciado una suave readecuación del nivel impositivo de las exportaciones-, a
costa del esfuerzo de los sectores más vulnerables, incluso por encima de las
exigencias externas.
El mamotreto llevado a sesión sin cumplir los tiempos legislativos, sin
que los diputados ni siquiera hubiesen leído en su totalidad y ni qué decir de
analizarlo rubro por rubro, fue diseñado dentro del molde que el Gobierno
decidió asumir como propio, con las tijeras de recorte masivo de las
inversiones estratégicas del país. Profundiza el actual modelo recesivo,
especulador y reprimarizador, con destrucción de las industrias
nacionales, endeudamiento externo no sostenible, destrucción definitiva de las
economías regionales y provinciales, desocupación y precarización laboral,
hambre y pobreza.
Fue aprobado en una jornada de movilización masiva en su contra que, una
vez más contó con el concurso de los infiltrados por los servicios de seguridad
e inteligencia de la Ciudad y la Nación, que lograron desencadenar una
represión policial que alejó a la mayoría de los manifestantes de las cercanías
del parlamento argentino, disparó a mansalva, produjo heridas, reprimió
diputadas y diputados y encarceló a decenas de personas, algunas de las cuales
ni siquiera participaron del acto de repudio. Esta vez con el grotesco agregado
de la siembra de piedras, adoquines y escombros en la zona durante la noche
anterior, a modo de generosa oferta de material para provocar daño luego televisable.
El Presupuesto del FMI
El ajuste exigido por Lagarde y dibujado por
Mauricio Macri, impulsor del inexistente amor de los argentinos hacia
ella, implica un recorte de 425 mil millones de pesos para el 2019, que se
suman a los 61 mil 800 exigidos para el corriente año. La celeridad de su
tratamiento estuvo motivada en el interés en ofrendar la media sanción de
Diputados ante Washington, durante la reunión del viernes 26 de octubre del
directorio ejecutivo del FMI, destinada a aprobar desembolsos reprogramados del
acuerdo stand-by de los hipotéticos 57 mil 100 millones de
dólares que se hacen desear, en gran medida por la oposición de Alemania,
Francia y Holanda a la apuesta de la “directora gerente” del organismo
multilateral que, en realidad, solo sostiene su decisión en las indicaciones
estadounidenses de Donald Trump. Incluso con los deberes hechos, los
representantes de Cambiemos solo se trajeron el compromiso de un giro por cinco
mil 700 millones de dólares, 800 menos de lo que esperaba el ministro
Nicolás Dujovne.
Las quitas no se dirigen a redefinir la inversión presupuestaria,
facilitar el desarrollo de políticas que permitan salir de la crisis que
atraviesa el país y sostener las producciones industriales y agroindustriales,
con incorporación de mano de obra, desarrollo e inclusión social. Por el
contrario, profundiza el actual modelo recesivo, especulador
y reprimarizador, con destrucción de las industrias nacionales,
endeudamiento externo no sostenible, destrucción definitiva de las economías
regionales y provinciales y desocupación y precarización laboral, hambre y
pobreza. Se orientan a recaudar recursos nacionales para cubrir el déficit
financiero generado por el propio gobierno con la toma de deuda en dólares, a
través del pago a los acreedores externos de los intereses que genera la
misma.
De ese modo, el Presupuesto 2019 constituye una verdadera maquinaria del
hambre, la enfermedad, la pobreza y el analfabetismo, en tanto fue definido
contra las áreas más sensibles para el bienestar de la población y el
desarrollo del país, entre otras Salud, Educación, Ciencia y Técnica, Ayuda
Social, Obras Públicas, Vivienda, Urbanismo, empresas públicas, provincias. Las
planillas que adelantan lo que será la vida en la Argentina incluyen quitas a
subsidios como los del transporte, congelamiento de recursos para los
hospitales con financiamiento nacional, junto a una fuerte reducción de la
planta de personal del Estado Nacional. Todo esto presentado como “gasto
público”.
Camino hacia el hambre
Con todos los indicadores sociales en rojo y los dispositivos sanitarios
en emergencia, los números presupuestarios friccionados por el gobierno bajo la
batuta del FMI implican una profundización de esa situación. Entre las
sorpresas incluidas en la propuesta de “Ley de Leyes” figura la reducción de
más de 254 mil beneficiarios de pensiones no contributivas y de asignaciones
familiares, que surgen de suprimir 130 mil asignaciones por hijo y 95
mil ayudas escolares, además de 16 mil bajas de pensiones
por invalidez y de siete mil aportes a madres de siete o más hijos y supresión
de beneficios por maternidad, matrimonio y pensiones a la vejez.
El análisis presupuestario del Instituto de Pensamiento y Políticas
Públicas, que coordina el ex diputado Claudio Lozano, puntea los recortes
aplicados al “Gasto Social”, que implican una quita real del 10% “en tan solo
dos años”.
El mapa que resulta es preocupante:
· Programa de Asignaciones Familiares: quita de 3,7% en términos reales
· Pensión “universal” para el Adulto Mayor: disminución del 6,4 por
ciento
· Educación es una de las partidas más afectadas con reducciones de:
- Cinco mil 863,8 millones de dólares para infraestructura y
equipamiento
- Tres mil 416,9 millones de dólares en fortalecimiento edilicio de
jardines infantiles
- Mil 389,4 millones de dólares en Innovación y Desarrollo de la
Formación Tecnológica
· Salud, área disminuida al rango de “Secretaría de Gobierno” del
Ministerio de Desarrollo Social, también sufrió una poda drástica con recortes
de:
- Mil 022,6 millones de dólares en el programa de Atención a
la Madre y el Niño
- 512 millones de dólares en Salud Familiar y Comunitaria
- 152 millones de dólares de prevención y control de
enfermedades endémicas
- 391 millones de dólares en agentes del seguro de salud
- 43 millones de dólares para el desarrollo de la atención
médica
- 51,3 millones de dólares para planificación, control, regulación,
estudios e investigaciones relacionados con la salud
- 18 millones de dólares para investigación y desarrollo de los
laboratorios de producción pública
- Nueve millones de dólares destinados a emergencias sanitarias
- Completan el tijeretazo los recortes al financiamiento real destinado
a los hospitales públicos nacionales, en un 13,9% al Hospital Posadas, 19,2% al
Hospital Baldomero Sommery del 18,7% a la Colonia Montes de Oca, que
atiende discapacidad intelectual y otras problemáticas en salud mental.
- La inversión en Investigación y Desarrollo de Laboratorios de
Producción Pública, fue prácticamente eliminada.
· El sector social de la misma cartera tampoco se salvó:
- Se dejarán de invertir mil.872 millones de dólares en abordajes
territoriales
- 587 millones de dólares en promoción y asistencia a espacios de
primera infancia
- 29 millones de dólares para el Instituto Nacional de
Asuntos Indígenas
Los principales programas destinados a la generación de empleo también
fueron víctimas:
- 136,4 millones menos en acciones de capacitación laboral
- 414,8 millones menos en formulación y regulación de política laboral
- 83 millones menos en fiscalización del trabajo no registrado
· Se cercenarán siete mil 920 millones de dólares destinados a política
de vivienda y desarrollo urbano
· En Educación, los recortes afectan a los principales programas del
área:
- 3,3% en términos reales para Desarrollo de Educación Superior
- 20% del Fondo de Incentivo Docente
- 67,1% de Fortalecimiento Edilicio de jardines de infantes
- 41,2% en innovación y Desarrollo de la Formación Tecnológica
- llega al 76% en el caso de Infraestructura y Equipamiento, porcentaje
que surge de la diferencia existente entre los 10 mil 970 millones de dólares
que se necesitarían en el 2019 para –apenas- mantener el prepuesto del período
en curso, un año en que la tragedia de la escuela de Moreno donde murieron dos
docentes dejó al desnudo la precariedad y desinversión en el rubro. El
cumplimiento del libreto acordado hizo que solo se asignasen dos mil 615
millones de dólares, es decir que en términos reales se recortaran más de ocho
mil 300 millones de dólares.
Los números finales pueden haber sufrido variaciones, o tenerlas al
pasar por el Senado, a causa de los procedimientos de cooptación de votos
opositores aplicados por el Poder Ejecutivo sobre un grupo de gobernadores que
ordenaron aprobar el presupuesto fondomonetarista a cambio de beneficios para
sus provincias o de evitar el desfinanciamiento de determinados proyectos que
consideran importantes para las mismas. La técnica -aplicada sobre todo por el
ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la República, Rogelio
Frigerio (nieto)- consistió en recortar el 100% del total de determinada
partida y conceder algunos recursos, en porcentajes menores al 10% del monto
inicial.
Corte, dibujo y final
El presupuesto en trámite, como el discurso mismo del Presidente, no
tiene en cuenta a la realidad, algo que en verdad no le interesa, como lo
demuestra la inviabilidad de la gestión en base a los números impuestos y las
fantasías de un dólar promedio de $40,10 para el 2019 -cuando al cierre de esta
nota fue de $37, 85 y llegó a escalar hasta los $42 en semanas anteriores-, una
inflación imaginada en 23% después de un año en el que el
indicador macrista de “la demostración de la incapacidad para
gobernar” rozará el 50%, y con un escenario de caída en la actividad económica
fantaseada en 0,5%, cuando los documentos reservados el FMI prevén una caída
del PBI del 1,6%, tres veces más que el dibujo de la Casa Rosada, a la que no
le importó tener en cuenta el 2,4% negativo con el que cerrará el presente año.
Con el objetivo de garantizar el pago de los servicios de la deuda
externa (598 mil millones de dólares en el 2019, una cifra desagradablemente
parecida a los recortes ya descriptos) y de cumplirle aLagarde, apeló una vez más
a la guillotina de la ya famosa “planilla Excel” para sacrificar a la mayoría
de los sectores de la sociedad argentina en el altar de un déficit cero que no
solo no soluciona los problemas en que arrinconó al país la Alianza Cambiemos
sino que acelera el proceso de descomposición.
Hay algo más, en lo que no muchos repararon y es que esta versión de la
“Ley de Leyes” es un verdadero “Caballo de Troya” en el que anidan los huevos
de las reformas impositiva, previsional, laboral y de administración financiera,
siempre en sentido regresivo, a las que el macrismo y sus mandantes
aspiran antes de hacer mutis por un foro que será desastroso.
Los propios analistas económicos internacionales guionados por
las grandes corporaciones ya hablan de la “hiperinflación argentina”, sugieren
a los inversores empezar la retirada, desaconsejan invertir en un país sin una
sola propuesta de crecimiento, desechan las
posibilidades reeleccionarias del PRO -sin importar a quien instalen
como mascarón de proa de un barco que ya escoró- y se preguntan, aquellos que
no descreen, cómo harán Macri y sus gerentes para transitar el año
que resta para terminar su mandato constitucional, en medio de una crisis
social que crece y, como él mismo lo dijo, cuando “lo peor todavía no pasó”.
Otra vez, esos números ininteligibles tienen un rosto claro,
comprensible y humano, el de más millones de argentinas y argentinas con
hambre, más enfermos, sin techo y sin escuelas. Incluso el de millones de
personas acostumbradas, por ejemplo, a las vacaciones, por modestas que sean,
que constituyen un disfrute ya naturalizado y que, mientras el Congreso ejecuta
la partitura impuesta, calculan y saben que este verano
no podrán tenerlas.
Será la pesada herencia para el gobierno que venga, igual que los
muertos de hambre, los analfabetos, los desocupados, los sin techo...
*Argentino, psicólogo y periodista. Investigador del CLAE
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