Por qué no me canso de decir: ¡Abajo el bloqueo!
Justo Cruz
Hace algunos años nuestra organización de solidaridad con Cuba en
Alemania “Cuba Sí” organizó una campaña con el objetivo de recaudar fondos para
la compra de un buldócer cuyo destino sería la Empresa Genética Valle del Perú
situada en la provincia de Mayabeque.
De esta forma queríamos hacer nuestro aporte a la lucha contra el marabú
que tanto azota a los campos cubanos. La campaña fue todo un éxito lo que nos
permitió recaudar en menos de tres meses los 160 mil euros necesarios para la
compra de un buldócer. Sólo nos quedaba entonces la engorrosa tarea de
“encontrar” una empresa dispuesta a vendernos el equipo, cosa aparentemente muy
normal en un país capitalista, pero no cuando se trata de Cuba.
Finalmente encontramos una en un país suramericano. El buldócer
debía llegar a Cuba cuatro semanas después de haber realizado la compra. Debido
a las “regulaciones” (violaciones) del bloqueo el Departamento del Tesoro de
EEUU confiscó los 60 mil euros correspondientes a la primera partida enviada
por transacción bancaria.
Después de una larga “lucha” a la firma chilena le fue devuelto el
dinero confiscado. Las consecuencias por haber “violado” el bloqueo fueron
funestas a tal punto que la empresa tuvo que cambiar el nombre y la dirección.
Encontrar una agencia de transporte marítimo dispuesta a transportar el
buldócer a Cuba fue también una odisea que duró casi cinco meses. Después
supimos que “nuestro” buldócer había recorrido casi todos los puertos del
Caribe. Llegó a Cuba mientras nos encontrábamos participando en la Feria
Internacional de Libro de La Habana. Cuando nos enteramos de la
noticia no la podíamos creer. Nos dispusimos a realizar los trámites para su
recogida en el puerto, al llegar al mismo nos enteramos que el capitán del barco
estaba exigiendo una cantidad astronómica de dinero para entregar la carga
porque según él, no sabía que debido al bloqueo no podría entrar a un puerto
estadounidense en los próximos seis meses por haber cometido el “crimen” de
comerciar con el enemigo transportando un buldócer, cuyo objetivo sería
combatir al marabú.
Esta no es la única mala experiencia que como “Cuba Sí” hemos tenido con
el bloqueo que no solo viola los derechos humanos del pueblo cubano sino
también los de ciudadanos, empresas y bancos de terceros países.
En Alemania le han confiscado cuentas bancarias a tiendas o negocios por
vender productos cubanos como miel, café o ron. Ciudadanos cubanos residentes
en este país se han visto imposibilitados de hacer un contrato con una empresa
estadounidense o alemana que tengan acciones en EEUU, como alquilar un hotel o
viajar en un crucero.
El “crimen” cometido es siempre el mismo, ser portadores de la
ciudadanía cubana. Cuando los Rolling Stone quisieron presentar en Berlín su
documental sobre el concierto en La Habana, a todos los fanáticos que
quisieron comprar su entrada a través de sus cuentas bancarias y pusieron como
“referencia” “Concierto en La Habana” les decomisaron el dinero.
La empresa de transporte marítimo a través de la cual nuestra organización
ha realizado el envío de contenedores a Cuba durante más de 20 años nos
comunicó con mucha “pena” que no podrían seguir haciendo los trámites para el
envío de nuestros contenedores porque sus socios comerciales estadounidenses no
se lo permitían. En cierta ocasión nos decomisaron dinero por haber cometido el
“error” de poner “Guantánamo” en la “referencia” al hacer una transacción
bancaria para la compra de piezas de repuesto para nuestro proyecto lechero
situado en la provincia del mismo nombre.
A nuestra organización “Cuba Sí” se le hace cada día más difícil
realizar compras de insumos productivos y equipamientos para nuestros proyectos
de ayuda al desarrollo en los campos cubanos porque los mismos bloqueadores de
siempre nos están persiguiendo con todos los medios a su alcance. En la mayoría
de los casos tenemos que callarnos la boca para no comprometer o perjudicar a
ciudadanos y empresas de buena voluntad que no están dispuestos a someterse a
los dictados de los EEUU.
Gracias a Cuba Sí, conocí a Carlos Landrove, es un niño cubano de cinco
años que desde hace más de 12 meses permanece en el Instituto Nacional de
Oncología y Radiobiología (INOR) de La Habana debido a un tratamiento que está
recibiendo contra el cáncer. Sólo en esa institución cubana son tratados de
forma gratuita entre 300 y 400 niños que padecen de esta penosa enfermedad.
Para tratar el cáncer se requiere de tecnologías y medicamentos avanzados,
además de cuantiosos recursos materiales que en el caso de Cuba se encarecen
cada día más como consecuencia del inhumano e injusto bloqueo. En muchas
ocasiones, aun teniendo el dinero, a Cuba se le dificulta adquirirlos debido a
esta descabellada política estadounidense.
¿Entienden ahora por qué los jóvenes diplomáticos cubanos le cantaron las
cuarentas a la delegación de EEUU y a sus marionetas cuando en la ONU
intentaron montar un espectáculo anticubano en el salón de sesiones de su
Consejo Económico y Social para condenar a Cuba por supuestas violaciones de
los Derechos Humanos?
¿Por qué les cuento esto?
He leído varios artículos donde sus autores hacen una lista de los males
que azotan a la sociedad cubana, y al final a la lista de males les suman el
bloqueo. Antes del bloqueo están cosas como que en Cuba nadie puede tener más
de una casa, ni más de dos carros, etc. “Más de dos casas y más de dos autos”,
y yo que pensaba que los cubanos en Cuba tenían otras preocupaciones.
A unos días de que la ONU vote el informe sobre la “Necesidad de poner
fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados
Unidos de América contra Cuba” en la ONU, publicar cosas así, que minimizan o
relativizan el impacto real y criminal del bloqueo le hacen el juego a la
maniobra yanqui para desmovilizar el voto que acaba de denunciar el canciller
cubano.
Yo jamás me cansaré de condenar ese bloqueo que tanto daño le hace al
pueblo cubano sobre todo en estos momentos en que al parecer crece la difusión
de las tendencias que pretenden negar que este bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba constituye el principal
obstáculo para el desarrollo de la economía cubana.
La sociedad cubana no es perfecta, ya eso lo sabemos todos, sabemos de
la problemática de la vivienda, de las pensiones y los salarios. Es cierto, y
los salarios y las pensiones no alcanzan, pero cuando hablamos de salarios y
pensiones bajos se suele obviar por los mismos que omiten o relativizan el
impacto del bloqueo que la inmensa mayoría del pueblo cubano no tiene que pagar
alquileres por sus viviendas, recibe subsidios en servicios básicos como agua,
electricidad y una parte de los alimentos, así como que la salud y la educación
son gratuitas. Yo sé que lo de la salud y la educación gratuita suena
reiterativo pero es una realidad que nadie puede negar. Hay que vivir en un
país capitalista para comprender el valor que tienen esas cosas.
Yo que no vivo en Cuba sé que en mi país mucha gente ha acumulado bienes
y riqueza ejerciendo oficios que requieren poca calificación, lo que no constituye
un delito siempre y cuando lo hayan hecho de manera lícita. Sí soy de la
opinión de que el gobierno cubano debe perfeccionar su sistema tributario y
como en todos los países del mundo perseguir a todo aquel que no pague sus
impuestos como está establecido. En todos los países del mundo cada cual paga
sus impuestos en dependencia de lo que cobre o gane a través del trabajo o el
negocio que realice. No puede ser que todos los que administren un restaurante
paguen el mismo impuesto sin tener en cuenta las ganancia de cada cual. El
ministerio de Finanzas alemán ha llegado al punto de pagar dinero a empleados
de bancos en países conocidos como paraísos fiscales por informaciones sobre
los clientes alemanes que depositan grandes sumas de dinero en esos bancos para
evadir los pagos de impuesto.
No es lógico que algunos cubanos no paguen los impuestos según las
ganancias que tienen y que al final ricos y pobres disfruten de las gratuidades
del sistema de salud o de aducción cubano por igual y sin distinciones. Eso no
es justo. No se trata de encontrar fórmulas para evitar que la gente se
enriquezca, ni de un supuesto miedo de las autoridades hacia la “concentración
o acumulación de riquezas” pero no se puede ignorar que una de las “deidades”
del liberalismo está en la desenfrenada acumulación de riquezas de unos pocos
por un lado, y la acumulación de pobreza por parte de otros tantos cientos de
millones de seres humanos por el otro.
Hay que tener cuidado en no confundir “riqueza” con el valor producido.
¿Es normal que una sola persona agote las existencias de un producto para
después revenderlo a precios más altos? Según el último informe demográfico de
las Naciones Unidas la población mundial alcanzó en el 2017 los siete mil 500
millones de personas y según la ONG británica Oxfam el 82% del dinero que se
generó en ese año fue a parar a manos del 1% más rico de la población global.
La evasión de impuestos, la influencia de las empresas en la política, la
erosión de los derechos de los trabajadores y el recorte de gastos son las
razones fundamentales que traen consigo tanta desigualdad. ¿Es esto lo que
queremos para Cuba?
Hace una semana nuestra organización recibió como donativo por parte de
un hospital de la Cruz Roja de Alemania (DRK) 10 bombas de infusión y
10 jeringuillas perfusoras que por su estado técnico podrían ser utilizados en
Cuba al menos 20 años más. Este donativo está valorado en alrededor de 40 mil
euros. Durante la actividad de entrega un médico jefe del hospital quería saber
cuánto debería pagar en Cuba un paciente por un tratamiento con ese tipo de
bombas o jeringuillas perfusoras. Se quedó atónito cuando le dije que en Cuba
los servicios médicos son gratis.
“¿Cómo qué gratis? ¿Quién los paga, los Castros?” Me preguntó lleno de
asombro. Yo para no entrar en detalles le dije simplemente que no, que en Cuba
los gastos de la educación y la salud son totalmente gratis para todo el mundo,
sin credos, ni distinciones. “¿Pero cómo es que un país como Cuba con pocos
recursos económicos puede darse el lujo de asumir esos gastos tan caro?”, me
dijo. Le dije que eso era una política irrevocable del estado cubano. Entonces
le pregunté cuánto costaría en un hospital alemán el tratamiento con una bomba
de infusión. “Entre mil y mil 500 euros por paciente diario”, me contestó. En
ese momento el que se quedó atónito fui yo.
Cuando un país capitalista cae en crisis la primera medida que se toma
es la de recortar los presupuestos dedicados a los gastos sociales. Durante el
periodo más difícil sufrido por la economía cubana no se cerró ni tan siquiera
una escuela, un hospital o consultorio médico, nadie perdió su domicilio por no
poder pagar un alquiler, no hubo recortes en el sistema de salud.
¿Cómo es posible que los decisores y políticos cubanos pueden lograr lo
que los capitalistas no pueden?
Esta pregunta también deben hacérsela quienes relativizan el valor del
bloqueo. Yo por mi parte cada vez que me pregunten cuáles son las causas que
impiden el desarrollo de la sociedad cubana diré, el primer lugar lo ocupa el
bloqueo, el segundo lugar lo ocupa el bloqueo y el tercer lugar por supuesto
también lo ocupa el bloqueo, por más que tengamos muchas cosas que podemos
hacer diferente para disminuir su efecto como nos pasó con el buldócer. Pero
cada día me convenzo más que sin el bloqueo los cubanos seríamos más felices y
la sociedad cubana más próspera y equitativa, si tienes dudas, quítalo y verás.

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