El FMI y Banco Mundial: armas de EEUU en la guerra no convencional.
A
propósito de los acontecimientos recientes en Venezuela, tras años de presión
económica de Estados Unidos y la derecha sobre ese país, WikiLeaks ha vuelto a
poner la atención sobre un manual de campo militar de 2008 en el cual
instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son
instrumentalizadas como “medios de guerra económica”.
El manual Guerra no convencional de las Fuerzas de Operaciones Especiales del
Ejército fue
escrito en septiembre de 2008 y filtrado por WikiLeaks en diciembre de ese año.
WikiLeaks,
que describe ese documento como el “manual de golpe de Estado de
Estados Unidos”, señala que aporta una visión de la crisis política en
Venezuela y subraya una sección titulada “Instrumento financiero del
poder nacional y guerra no convencional de EE.UU.”, la cual sugiere que las
instituciones globales pueden servir como medios de guerra económica “en
tiempos de conflicto, incluyendo la guerra general a gran escala”, e influir en
“las políticas y la cooperación de los gobiernos estatales”.
La
organización recuerda que la Oficina de Control de Activos Extranjeros
del Tesoro de EE.UU. (Office of Foreign Assets Control, OFAC), que
supervisa las sanciones de EE.UU. a otras naciones, como es el caso de
Venezuela, “tiene un largo historial de realización de valiosa guerra
económica”.
Según
el manual Guerra no convencional de las Fuerzas de Operaciones
Especiales del Ejército, el Ejército estadounidense “entiende que la
manipulación adecuadamente integrada del poder económico puede y debe ser
un componente de la guerra no convencional”.
En ese
sentido, subraya que el Consejo de Seguridad Nacional, del cual es
director John Bolton -enemigo del multilateralismo, defensor del uso de la
fuerza militar para resolver crisis en el extranjero y asesor clave de Trump
para el tema Venezuela-, “tiene la responsabilidad principal de integrar los
instrumentos económicos y militares del poder nacional en el extranjero”.
Para
WikiLeaks, ese documento corrobora lo que muchos analistas afirman desde hace
décadas: las instituciones financieras como el Banco Mundial y el FMI
“son esencialmente extensiones del poder del gobierno de EE.UU.” e impulsan sus
objetivos geopolíticos en el exterior.
Whitney
Webb, periodista y analista del portal MintPress News, refiere que un
ejemplo es el Banco Mundial, con sede en Washington y cuyo presidente siempre
ha sido un ciudadano estadounidense, elegido directamente por el presidente
estadounidense. Además, Estados Unidos es el mayor accionista del banco
y el único miembro con derecho a veto.
A la
vez, el secretario estadounidense del Tesoro, Steve Mnuchin, es gobernador del
Banco Mundial.
El FMI
también está en gran parte bajo la influencia y el financiamiento de
Washington, su mayor accionista y también con la cuota más grande dentro de la
institución.
Esas
instituciones, señala Webb, pueden usar sus préstamos y subvenciones para
“atrapar” a las naciones endeudadas.
Dada la estrecha relación entre Washington y estas instituciones, “no
debería sorprender” que el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, que
recibió el respaldo automático de la Casa Blanca, quiera solicitar
fondos del FMI “y, por lo tanto, una deuda controlada por el FMI” para
financiar “su gobierno paralelo”, advierte Webb.
Es algo “muy significativo”, pues revela que los principales objetivos de
Guaidó, además de privatizar las reservas masivas de petróleo de Venezuela,
pasan por “volver a atar al país a la máquina de deuda controlada por EE.UU.”.
Otro blanco de estas “armas financieras” fue Ecuador, cuyo actual presidente, Lenín Moreno,
“ha tratado de devolverle al país la gracia de Washington” y llevado a
cabo una “auditoría” del asilo del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, para
ganar un rescate de diez mil millones de dólares del FMI, opina la experta.
En la lista también estaría Argentina, que el año pasado obtuvo el mayor préstamo de
rescate en la historia del FMI, más de 57 mil millones de dólares, impulsado en
gran medida por EE.UU.
El
manual, a la luz de los actuales acontecimientos -concluye Webb- es “un
recordatorio importante” de que la llamada independencia de estas instituciones
financieras es “una ilusión” y que están entre las muchas armas financieras
“que el gobierno de EE.UU. emplea regularmente para doblar a los países a
su voluntad e incluso derrocar a los gobiernos que no tienen su favor”.
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