Cómo fue el mundo el 2018
Oscar Ugarteche* y
Armando Negrete**
Al inicio del 2018 las perspectivas de crecimiento de la economía
mundial estaban marcadas por la posibilidad de una confrontación comercial,
generada por las políticas proteccionistas de EEUU; por crecientes riesgos de
movimientos de capitales hacia EEUU resultado de las sucesivas alzas de la tasa
de interés de la Reserva Federal estadounidense (FED); por la incertidumbre
generada por el BREXIT y la reconfiguración del mercado europeo; por el
creciente nivel de endeudamiento de las economías centrales; por el poder de la
gran banca internacional para trasferir sus problemas a los fiscos de las
economía centrales; y por la permanencia de China e India como las economías
más dinámicas frente al estancamiento de las economías centrales.
En marzo, se inició la escalada de agresiones comerciales entre EEUU y
China, con la imposición americana de aranceles a las importaciones de paneles
solares y lavadoras chinas. Esto inició un conflicto con retaliaciones de
aranceles. Para el cierre del año, dicha guerra acumula un saldo con un valor
estimado de 363 mil millones de dólares, con aranceles a más de 13 mil
productos. En el marco del G20 en Buenos Aires, Argentina, los mandatarios
declararon una tregua arancelaria por 90 días desde el 3 de diciembre, que
frenará que los aranceles pasen de 10% a 25% en enero. Las agresiones se han
trasladado a la esfera corporativa, con la detención cruzada de representantes
corporativos tecnológicos. Canadá detuvo a la CFO de Huawei acusada de fraude
por EEUU, mientras China detuvo a un ciudadano canadiense acusándolo de
amenazar su seguridad nacional y a un diplomático canadiense del International
Crisis Group también acusándolo de amenazar la seguridad nacional del país. El
problema de fondo es que Huawei de China ha logrado sacar al mercado la
tecnología 5G de internet y lo está vendiendo, desde agosto, mientras AT&T
aun no saca el suyo a diciembre de 2018. La respuesta americana fue acusar a
China de tratar de espiar con el 5G a occidente y ha convencido a Australia,
Nueva Zelanda de no comprarlo y está influenciando a Canadá y la Unión Europea
de no hacerlo. Eso partiría el mercado de 5G en dos, occidente para AT&T, y
el resto del mundo para Huawei. China ya ganó la carrera tecnológica, a pesar
de todo. El 5G es la red que se requiere para el internet de las cosas por su
velocidad y complejidad.
La tendencia al alza de la tasa de interés de la FED, que se anunció
desde mayo del 2013 y comenzó realmente desde diciembre del 2016, continuó con
aumentos de 0.25% en marzo, junio y setiembre. Actualmente se encuentra en un
nivel de 2.25% y, de acuerdo a los anuncios, se mantendrán los aumentos
trimestrales hasta alcanzar el 4% en el 2020, o alrededor de 2% real. Las consecuencias
sobre las tasas de interés en el resto del mundo, especialmente en las
economías periféricas ancladas en la economía estadounidense, aún no han
sucedido. En América Latina, sólo México acompañó el compás de los aumentos,
con un alza acumulada de 2.25 puntos durante el 2018, hasta una tasa del 8 por
ciento. El resto de las economías han ajustado sus tasas de interés sobre
objetivos internos de inflación, salvo Argentina y Venezuela, que atraviesan
procesos de alta e hiper inflación. Los otros efectos si ocurrieron; se
depreciaron los tipos de cambio y bajaron los precios de las materias primas.
Durante el año, se llevó a cabo una extraña negociación para renovar el
TLC de América del Norte (1994), en el marco de la guerra comercial entre EEUU
y China que inició con aranceles unilaterales puestos sobre el acero y el
aluminio por EEUU sin retaliaciones. De manera antitética, la economía
estadounidense avanzó sobre un acuerdo regional “trilateral” que en realidad es
la suma de dos acuerdos bilaterales; y, por otro lado como ha hecho antes,
sobre un bloqueo comercial y la protección a su mercado interno.
La firma del nuevo T-MEC no significó la cancelación de las políticas
proteccionistas. Al contrario, incluye la prohibición de firma de nuevos
acuerdos de libre comercio con China y Cuba a México y Canadá, al mismo tiempo
que un aumento del contenido regional en la industria automotriz. Otro elemento
es la prolongación de los derechos de autor a 70 años, fatal para la industria
de fármacos genéricos. El nuevo Acuerdo incorporó la ampliación del
proteccionismo americano al bloque en su conjunto. Por lo pronto, las
consecuencias de todo lo anterior, más las barreras arancelarias de las
economías importadores más grandes, se han asimilado vía el encarecimiento de
las importaciones y el alza de precios de los bienes finales, que ha reducido
el volumen de comercio y lo ha dejado en un nuevo piso de crecimiento moderado
de 4 por ciento. Las exportaciones de China se vieron afectadas en marzo del
2018 pero recuperaron su nivel y sendero; y mientras que las importaciones
americanas siguen creciendo, las de China se han estancado en lo que bien puede
convertirse en una política de industrialización de bienes de consumo, que es
lo que China importa de EEUU.
La situación de la guerra comercial es que, mientras EEUU ya cubrió con
aranceles el íntegro del universo de su comercio importador de China, lo único
que le queda es aumentar los aranceles. China tiene, de su lado, mucho más
espacio para gravar nuevos productos y además aumentar aranceles. La diferencia
es que mientras EEUU importa bienes intermedios y de capital de China, a la
inversa, China le importa bienes de consumo y alimentos. En el corto plazo,
para China sustituir el mercado de bienes de consumo es fácil; en cambio para
EEUU, sustituir la provisión de bienes de capital e intermedios hechos a la
medida puede ser imposible. Europa es el cambio natural de proveedores de
bienes de consumo. Hay que recordar que el outsourcing
fue un invento estadounidense para mejorar la productividad de sus empresas y
que las zonas económicas especiales de China fueron diseñadas para acomodar
este outsourcing.
El mercado financiero internacional registró un desempeño mediocre
durante el año. Sin embargo, hay que recordar que está sostenido sobre una
lógica de protección por los Estados nacionales y ausencia de normas
internacionales, lo cual ha permitido la construcción de gigantescas burbujas y
niveles de endeudamiento imposibles de saldar, dado el bajo desempeño de las
economías maduras. Poco se avanzó en el 2018 hacia al establecimiento de un
mayor marco regulatorio a la actividad financiera y los Acuerdos de Basilea IV,
definidos para evitar una colapso como el sucedido en el 2008. El escenario, en
el corto plazo, de alto riesgo financiero por el colapso de mercados
especulativos se mantiene. Los índices principales del mundo están en declive
desde octubre y el año cierra con el índice Dow Jones debajo del nivel de
enero.
En términos generales, el escenario para el 2019 es el acumulado de los
problemas no resueltos en el 2018. Mientras se mantengan las economías
centrales estancadas y con una tendencia a la baja de su productividad, no se
detenga el aumento de aranceles y políticas de proteccionismo estadounidenses y
las alzas de su tasa de interés, el escenario para la economía mundial (salvo
las economías emergentes asiáticas) en el 2019 será aún más difícil. América
Latina, que exporta mano de obra barata desde la Cuenca del Caribe hacia EEUU y
materias primas desde América del Sur a la China, mantendrá crecimiento bajo.
La región no crece por exportaciones sino por inversiones y por consumo. Europa
no crecerá gran cosa por el efecto de la incertidumbre sobre si habrá o no
BREXIT. A todo esto se le agrega el creciente riesgo de una nueva crisis
financiera americana contagiada, producto de la falta de regulación
internacional. A esto hay que sumar el costo del cambio climático sobre la
economía mundial en cuánto destrucción material.
*Investigador titular, IIEc-UNAM, Conacyt/ SNI,
Coordinador del OBELA
**Técnico Académico, IIEc-UNAM, Miembro del OBELA
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